El termo lo tienes. Y lo tienes abandonado en el armario.
Porque el agua sabe a metal, no ves lo que queda dentro, y no encaja con nada de lo que tienes alrededor. Pero cuando usas cristal normal, el hielo desaparece en diez minutos y el charco de condensación te moja el libro, el teclado o lo que tengas cerca. La Glacé existe exactamente para eso. Cristal de doble pared con filtro infusor integrado. Prepara tu té, tu infusión o tu agua con fruta en un minuto, sin coladores, sin ensuciar nada. Ve el color extendiéndose desde fuera. Y olvídate de ella, sabiendo que el frío aguanta, que no va a manchar nada y que sabe exactamente como tiene que saber. Sin sabor a metal. Sin condensación. Sin renunciar a nada.